03/01/2023 a las 06:30 CET

Podemos hasta organizar un congreso sobre el estilo de Mateu Lahoz. No hay problema. Además, nos íbamos a divertir. Pero eso no resuelve los problemas del Barça, que los sigue teniendo. El equipo sólo va a crecer si es capaz de identificar sus disfunciones colectivas e individuales, las corrige y las aplica. Debe hacerlo desde la humildad, sin excusas de ningún tipo y sin desviar la atención con tangibles o intangibles que no están en su mano.

Xavi, el sábado ante el micrófono, desplazó a Mateu del objetivo y centró el mensaje: “Hemos perdido dos puntos por nuestra culpa”. Ya es un primer paso. El Barça tiene a varios futbolistas desenfocados, cuyo rendimiento dista bastante de lo que en el club se espera de ellos. Ansu no arranca, Raphinha – 2 goles en 19 partidos – no desborda, Ferran se mueve como nadie pero no traduce su esfuerzo, Dembelé es una moneda al aire cada minuto de su carrera, Memphis no cuenta para Xavi y los interiores – Pedri y Gavi – no siempre pesan lo que deberían. Y no hacen goles, lo cual no es un dato menor. Frenkie de Jong, el mejor del derby, no terminó el partido.

Sí está Lewandowski (18 dianas). Pero el segundo en la lista es Torres… ¡con 5! Ousmane y Fati vienen con 4. El grupo sólo ha resuelto dos partidos – Almería y Osasuna – sin gol del polaco. Lo vuelvo a decir: con ese acompañamiento será imposible coronar la meta. En lo colectivo, conviven distintas sombras. Tras tres años sin ganar una liga, hay que transmitir mucho más hambre y oler la sangre rival durante los 90 minutos.

El Barça pudo sentenciar en el arranque pero dimitió de la intensidad necesaria durante una hora. Y lo pagó ante un equipo que ha sacado 2 partidos de 15. No se puede entender y, por supuesto, resulta Inadmisible. Defiendo el tiempo y la paciencia para mezclar identidad con rendimiento. No es nada fácil. Pero a cambio, hay que dar más. Pero muchísimo más.  

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