ROMA.- A los 81 años, murió este martes en Roma el cardenal australiano George Pell, prelado conservador que saltó a la fama cuando el papa Francisco lo designó como el primer “zar” de las finanzas del Vaticano, que intentó hacer limpieza en la curia romana y que debió dejar ese cargo para ir a defenderse de acusaciones de haber abusado de monaguillos en su país en la década de 1990. La acusación fue un escándalo y después de pasar más de 400 días en la cárcel, terminó absuelto.

Según el sitio InfoVaticana, el cardenal, punta de lanza de una ala conservadora contraria a Francisco, falleció tras sufrir complicaciones luego de someterse a una operación de cambio de prótesis de cadera.

Según publicó el National Catholic Register, la intervención quirúrgica a la que se había sometido para reemplazar su prótesis de cadera había sido exitosa, pero tuvo un arresto cardíaco, según dijo su secretario privado, el padre Joseph Hamilton. Justamente debido a problemas cardíacos, Pell tenía desde 2010 un marcapasos.

La noticia de su muerte cayó como un baldazo de agua helada en Roma. Pell había sido visto el jueves pasado en el funeral solemne de Benedicto XVI, papa emérito.

Francisco, con el cardenal australiano George Pell durante una audiencia privada en el Vaticano
Francisco, con el cardenal australiano George Pell durante una audiencia privada en el VaticanoAFP

Hijo de un campeón de boxeo de peso pesado, de casi 2 metros de altura, Pell tenía un físico y un carácter que le valieron el apodo, al parecer puesto por el mismo Francisco, de “el ranger australiano” y “el rugbier”.

De línea conservadora y estilo directo, fue creado cardenal por Juan Pablo II en 2003. Estudió Teología en la Universidad Urbaniana de Roma, hizo un master en Educación en Melbourne y un doctorado en Filosofía en la Historia de la Iglesia en la Universidad de Oxford, entre otras actividades académicas.

Antes de ser designado arzobispo de Sídney por Juan Pablo II en 2001, Pell fue obispo de la región meridional de Melbourne y luego arzobispo de la misma ciudad. De 1988 a 1997 fue presidente de Cáritas Australia y fue miembro de diversas congregaciones del Vaticano.

En febrero de 2014 fue designado por Francisco como prefecto de la Secretaría para la Economía, es decir, como jefe del “superministerio” de Economía creado por el papa argentino para reordenar las finanzas y hacer limpieza y que puso bajo su control todo el manejo de la cosa económica de la Santa Sede, incluso el controvertido IOR (Instituto para las Obras de Religión, el también llamado Banco del Vaticano).

El Papa habla con el cardenal australiano George Pell durante una audiencia privada en el Vaticano
El Papa habla con el cardenal australiano George Pell durante una audiencia privada en el VaticanoAFP

“La ambición es que el Vaticano se convierta en un modelo de managment financiero y ya no causa alguna de escándalos”, había dicho Pell, sin pelos en la lengua, al asumir en ese cargo.

En julio de 2017, en medio de un escándalo, Pell debió tomarse una licencia de su importante cargo de Prefecto de la Secretaría para la Economía y de miembro del G-9, para volver a su país para defenderse de un proceso por abusos sexuales a menores. Se convirtió entonces en el más alto funcionario del Vaticano involucrado en un proceso de este tipo.

Luego de ser condenado en 2018 y 2019 en primer y segundo grado, respectivamente, por un tribunal de Melbourne y otro de apelaciones, a seis años de prisión, en abril de 2020 el Tribunal Judicial Supremo de Australia anuló esa sentencia.

Se trató de una victoria para Pell, que siempre clamó ser inocente y que escribió un libro sobre su experiencia en la cárcel que se convirtió en best-seller.

LA NACION

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