Un golazo de Giacomo Raspadori hizo vibrar al estadio Giuseppe Meazza, en Milan, y le dio la victoria a Italia frente a Inglaterra en un partido válido por el grupo 3 de la Nations League. El 1-0 final tiene consecuencias: los inventores del fútbol descendieron a la Liga B, perdieron su condición de equipo de elite y podrían tener rivales mucho más fuertes en la próxima Eurocopa. Los dirigidos por Gareth Southgate llegan al Mundial de Qatar con malas sensaciones: no ganan desde hace cinco partidos (su peor racha desde 2014) y hace 495 minutos que no convierten un gol mediante una jugada. Les queda Alemania en Wembley para cumplir. O para evitar un papelón ante sus hinchas.

Iban 23 minutos del segundo tiempo cuando Raspadori se inventó el remate que vulneró la resistencia de Nick Pope y se transformó en el único gol del partido. Alcanzó para vencer a una Inglaterra gris. Según los analistas del fútbol inglés, el seleccionado “no está a la altura” de un candidato a quedarse con la Copa del Mundo, tal como escribe la BBC en su página web. El reclamo airado es para Soutghate y su “fidelidad” con algunos futbolistas que, al parecer, no dan la talla. Uno de ellos, el más apuntado, es Harry Maguire, adorado por el entrenador, quien también ejerció de defensor central cuando era futbolista profesional. Conoce el puesto y se aferra al ex Leicester City, quien además lleva la cinta de capitán en su club, Manchester United.

Inglaterra ganó la posesión (56-44), tuvo más tiros (14-10) y acertó más al arco contrario (4-3), pero le faltó el gol. Y la sensación imperante es que si Harry Kane se seca no hay quien haga los goles. Las crónicas de los principales medios ingleses elogian el trabajo de Jude Bellingham, un mediocampista. Pero que no se caracteriza por llevar adelante las jugadas de ataque. Tampoco alcanzó con los ingresos de Jack Grealish ni de Luke Shaw. O con Raheem Sterling jugando en una rara posición: como número 10, por detrás de Kane, la referencia ineludible del equipo. Pero él solito no puede.

El italiano Giacomo Raspadori festeja su gol, que le sirvió al seleccionado azzurro para vencer a Inglaterra por 1-0 en San SIro, por la quinta fecha de la Nations League
El italiano Giacomo Raspadori festeja su gol, que le sirvió al seleccionado azzurro para vencer a Inglaterra por 1-0 en San SIro, por la quinta fecha de la Nations LeagueMARCO BERTORELLO – AFP

Cuando se le gana a Inglaterra la satisfacción no es menor. En este período estamos sufriendo mucho y esto da un poco de alegría. Esto es importante”, dijo Roberto Mancini, entrenador de la Azzurra, tras el partido en Milán. Y añadió: “El fútbol es de verdad extraño. En mi opinión, Inglaterra es una de las mejores selecciones del mundo y tendrá buenas chances (en el Mundial). Después, el hecho de que haya descendido a la Liga B creo que importa poco”.

Además, Mancini destacó la mejoría en su equipo tras la derrota (3-0) ante Argentina en la Finalissima, disputada en el mítico estadio de Wembley. “Cometimos algunos errores, es evidente, y hubo algunas dificultades. No sé si la de esta noche (por este viernes) fue la mejor presentación, jugamos bien contra Hungría y Alemania. Creo que después de Argentina el equipo ha mostrado un excelente crecimiento. Por supuesto, el de esta noche fue un excelente partido también considerando el oponente al que nos enfrentamos”.

Para ganarle a Alemania en Leipzig, Hungría tenía que hacer todo bien. El gol de Adam Szalai (34 años, jugador del Basilea, de Suiza) lo refleja. Pura improvisación el capitán del combinado magyar, se inventó un taco para dejar fuera de juego a Marc André Ter Stegen, arquero alemán de Barcelona. Apenas iban 17 minutos y todo el mundo pensaba que el equipo dirigido por Hans-Dieter Flick daría vuelta el marcador. Pero no.

El resultado se mantuvo inalterable y la tabla de posiciones del grupo tiene al equipo húngaro al tope. A los dirigidos por el italiano Marco Rossi les bastará un empate ante Italia para clasificarse al Final Four de la Nations League. Toda una sorpresa.

En el segundo tiempo, Alemania se pareció a Inglaterra. Débil, sin pólvora en ataque, sin inspiración ni juego creativo. Intentó, sí. Tuvo la posesión, también. Pero al igual que el equipo dirigido por Southgate, le faltó chispa para vencer a una rocosa Hungría, que saca provecho de sus virtudes y de los (escasos) raptos de inspiración de sus mejores futbolistas. No le va nada mal.

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