El pasado 10 de agosto aparentaba ser un día más del por entonces Boca trastabillante que empezaba a manejar Hugo Ibarra y, de todos modos, el duelo ante Agropecuario-por los octavos de final de la Copa Argentina- suponía una clasificación a la siguiente instancia. Así sucedió, aunque fue lo menos importante: a los cinco minutos, Exequiel Zeballos fue literalmente sacado de los límites del campo de juego por la brutalidad de Milton Leyendecker, que lo lesionó de gravedad. El dolor de cabeza ya era fuerte: el habilidoso extremo era el futbolista predilecto del hincha. Solo tres semanas después directamente ya no se podía dormir: Sebastián Villa, esencial desde los números y enormemente considerado, padecía la rotura parcial del menisco externo en la rodilla izquierda. “Ya está, se nos terminó el año”, se atrevió a pensar algún hincha. Hasta que tomó noción de la carta bajo la manga que el técnico tenía guardada: Luca Langoni.

No faltaba razón para lamentarse. “Changuito” se ganó la titularidad con Sebastián Battaglia, pero la asunción de Ibarra lo volvió a sacar del primer plano. Una decisión difícil de entender para los fanáticos, que ya daban por descontada su presencia en el equipo por su calidad y notorio desparpajo. La dura lesión frenó todo. Lo mismo con el colombiano, pieza clave para cada técnico: suele causar fastidio por muchas malas terminaciones, pero la realidad de las estadísticas lo ubican en un lugar de preponderancia.

El colombiano Sebastián Villa es el futbolista más desequilibrante de Boca en la temporada; tras 47 días fuera de las canchas, vuelve a estar convocado, para jugar en Rosario con Newell´s un partido decisivo.
El colombiano Sebastián Villa es el futbolista más desequilibrante de Boca en la temporada; tras 47 días fuera de las canchas, vuelve a estar convocado, para jugar en Rosario con Newell´s un partido decisivo.LA NACION/Mauro Alfieri

Este domingo, desde las 15.30, el conjunto de Ibarra visita a Newell’s. Entre los citados vuelve a aparecer Villa tras 47 días afuera. Importante regreso: se mantiene en el segundo lugar entre los goleadores del plantel xeneize en el año, así también como el líder en asistencias. Convirtió nueve tantos (cinco en la Copa de la Liga Profesional, tres en el presente campeonato y uno por la Copa Argentina), estando detrás de los 16 que gritó Darío Benedetto, y asistió en 15 oportunidades, ocho más que Oscar Romero, el segundo.

Por eso es que Boca, por mucho tiempo, tuvo el mote de “villadependiente”. La cuestión pasaba por levantar la cabeza, encontrar la posición del N°22 y ver cómo se las rebuscaba el equipo mediante su individualidad. Con su ausencia parecía todo perdido, pero…

Un día, quizás el menos indicado, el entrenador confió en Langoni. Su equipo caía (0-1) en la Bombonera ante Atlético Tucumán, el por entonces puntero, y las aspiraciones por el título se esfumaban. Algo habrá sentido Ibarra. O, mejor dicho, sabía algo que otros no como para darle semejante protagonismo a un joven de 20 años. Tuvo razón: a los 32 del complemento, Luca puso la igualdad con un cabezazo y su zapatazo en el área le dio a Boca el triunfo agónico.

Boca perdió a Exequiel Zeballos en el octavo de final por la Copa Argentina frente a Agropecuario, pero halló pronto y buen reemplazo en otro joven, Langoni.
Boca perdió a Exequiel Zeballos en el octavo de final por la Copa Argentina frente a Agropecuario, pero halló pronto y buen reemplazo en otro joven, Langoni.Daniel Jayo – Getty Images South America

“Es impresionante meter un gol. Era mi sueño hacer uno ante toda esta gente, pero nunca pensé que metería dos”, declaró sin creer lo que había logrado. Podía quedar únicamente como una noche para la memoria del propio juvenil y de sus allegados. De hecho, era complejo imaginar que explotara con una fuerza superior a la de aquella noche, pero fue el comienzo de algo grande.

Es por eso que vale resaltar como cierto que Villa reaparece necesariamente en el momento justo, pero también lo es que Boca mostró entereza sin él. No lo extrañó y su vuelta no resulta una urgencia, aunque no deja de ser bienvenida entre las definiciones y algunas lesiones. Tampoco extrañó a Zeballos, aunque su caso es diferente: es la gran promesa (también tiene 20 años) y la gente sueña con una delantera que contenga a ambos juveniles.

Resumen de la victoria de Boca sobre Sarmiento

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Entonces, el elenco de Ibarra no pasó a darle la pelota a Langoni y esperar maniobras individuales que facilitaran las cosas: los triunfos (14 en 20 compromisos del ciclo) y las rachas positivas (hace 15 encuentros no cae) no recayeron en nadie en particular. Ahora bien, el papel relevante que adoptó el chico es innegable.

Incluso, con la confianza para nada menor de Juan Román Riquelme: cuando le permitían incorporar por las bajas, prefirió hacer énfasis en su nombre. “Tenemos a Langoni, que juega muy bien. Venimos de ser campeones del fútbol argentino (Copa de la Liga 2022) y, por ahí, es un buen momento para confiar en el crecimiento de los chicos”, comentó hace dos meses.

Entonces, Luca se soltó: de las 25 unidades que el conjunto boquense obtuvo desde esa alegría ante los tucumanos, once fueron responsabilidad del veloz punta. Además de aquellos tres puntos que aportó, destrabó el 1-1 ante Colón –en Santa Fe– capitalizando un rebote y sellando otro éxito. En Mendoza, frente a Godoy Cruz, puso el 1-0 final con un remate de media distancia. Con Aldosivi, la insistencia premió a Langoni con el recorrido hacia un arco semivacío, pero le dio el gol a Benedetto para el 2-1 definitivo. Por último, hizo el único tanto de la victoria a Sarmiento. Aquello, sin contar que firmó el 3-1 ante Quilmes (3-2) para clasificar a la semifinal de la Copa Argentina.

Langoni-Dario Benedetto, la dupla de ataque de Boca, festeja el decisivo gol del juvenil en Junín contra Sarmiento.
Langoni-Dario Benedetto, la dupla de ataque de Boca, festeja el decisivo gol del juvenil en Junín contra Sarmiento.Aníbal Greco – La Nación

“Al extremo vos le decís: «Escuchame, campeón, tenés que hacer goles». Se lo tenés que explicar todo el día, eh. Vamos a tratar de enseñarles para que los hagan y tener así a un Guillermo Barros Schelotto, un Delgado”, había dicho Riquelme en mayo, cuando el joven sensación todavía no había debutado.

Vaya si Langoni escuchó y aprendió: en inferiores no era goleador, pero hoy es el máximo artillero del plantel en el torneo, junto a Benedetto, con cinco gritos. Que Boca consiga o no la estrella local no alterará su mérito de haber suplido a Villa de gran manera ni que en la Ribera estén más tranquilos que nunca con la nueva joya.

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