• ¿Por qué la mayoría de los concursantes de este programa proceden de las mismas comunidades autónomas? EL PERIÓDICO DE ESPAÑA se adentra en las entrañas del ‘reality’ más popular de España

  • «La razón principal por la que llevan a más andaluces es porque somos más abiertos, más bromistas», asegura una ex concursante

  • Canarias y la Comunidad de Madrid, las otras regiones que copan el protagonismo de esta quinta edición: «Aportamos salseo»

Una isla paradisíaca en República Dominicana. Cinco parejas de novios, separadas por sexos, aguardan sentadas en unos bancos en torno frente a la presentadora. Son los protagonistas de La Isla de las Tentaciones, uno de los programas con más audiencia de la parrilla televisiva actual y que está salvando los muebles a un Telecinco en declive. Aguardan a que aparezcan en escena los ‘tentadores’, que no son más que una veintena de solteras y solteros que pondrán a prueba la fidelidad de sus relaciones sentimentales.

Llega el momento estrella del programa: se presentan los ‘tentadores’. 23 chicos y chicas esculturales, cuerpos cincelados en gimnasios y solariums, que desfilan delante de las parejas a tentar. Salen a escena individualmente mientras un rótulo revela su origen. Uno viene de Sevilla, otra de Málaga, otra de Valencia, otro de Barcelona, otra de Castellón, otro de Granada

Es la quinta edición del programa, pero la vida sigue igual. La procedencia de los concursantes, sean parejas o tentadores, no sorprende a nadie. Andaluces, catalanes, valencianos, madrileños y canarios. Ellos son los que han invadido esta isla dominicana, que al parecer tiene el paso vetado a asturianos, riojanos o castellano-manchegos, por citar algunos ejemplos de ausencias.

Esa ha sido la tónica habitual del programa desde el 9 de enero de 2020, cuando celebró su primera edición. Ahora vamos por la quinta y esta tendencia, lejos de bajar, se acentúa: sólo hay tres participantes en el concurso (parejas o tentadores) que no sean de estas comunidades autónomas: dos personas de Mallorca y una de Murcia. ¿A qué se debe esa apuesta tan marcada por estas regiones? EL PERIÓDICO DE ESPAÑA se adentra en las entrañas del ‘reality’ más exitoso de la actualidad.

Por goleada

A la hora de elegir los nombres que durante tres meses van a centralizar los debates en las redes sociales, desde Cuarzo, la productora de La Isla de las Tentaciones, intentan «obtener variedad geográfica y contar con la representación de varias zonas en la selección final». Sin embargo, EL PERIÓDICO DE ESPAÑA ha analizado las procedencias de los 160 concursantes que han pasado por el programa y esta afirmación es, cuanto menos, cuestionable: la estadística denota que esa diversidad geográfica es solo un espejismo. Un total de 79 participantes, casi la mitad, viajaron a República Dominicana desde Andalucía (17,5%), Cataluña (16,87%) y Comunidad Valenciana (15%). Por el contrario, La Isla de las Tentaciones (LIDLT) no ha acogido nunca a extremeños, asturianos, manchegos, riojanos, ceutíes o melillenses.

El caso de esta quinta edición es ilustrativo. De las cinco parejas que se presentaron en el primer programa, sólo una es de Baleares (Mallorca). Las demás proceden de alguna de las cinco más recurridas (Barcelona, Alicante, Madrid y Tenerife). En lo que respecta a los solteros, los números son aún más palmarios. De los 23 tentadores, sólo uno (el murciano Edward Aponza) tiene su origen fuera de una de esas cinco comunidades que siempre aportan el grueso de los participantes y que vuelven a ganar por goleada.

Se trata de un patrón bastante común en los royal couple shows, que es como se conoce a los realities en los que las parejas y el estado de su relación son los protagonistas. Estas regiones son tres de las que más peso estadístico tienen en las audiencias y, por ello, las cadenas «se dirigen hacia ellas». «No tiene por qué haber una relación de causalidad para meter a concursantes de estos territorios, pero es verdad que es una forma extendida de trabajar«, señala un trabajador del sector televisivo. Esta misma fuente apunta, a su vez, a que «normalmente, los programas de televisión intentan tener en cuenta estas zonas de cara a confeccionar un espacio en abierto».

De hecho, algunos participantes de estas comunidades repitieron en varias ediciones. Es el caso de Andrea, catalana, y Óscar; andaluz, que además mantuvieron un idilio que le costó la relación a ella en la primera edición. Las siguientes regiones con más presencia en este espacio fueron Madrid, en un razonamiento que parece lógico debido a su cantidad de habitantes, y Canarias, que, a pesar de ser la octava circunscripción española en términos de población, ha aportado a más de uno de cada diez concursantes. También reincidieron dos concursantes de estas áreas: Rubén y Fiama, respectivamente.

Intentamos evitar que las parejas se parezcan de una edición a otra y, al mismo tiempo, abarcar los distintos momentos que puede atravesar una relación»

Meritxell Estruch, directora de ‘La Isla de las Tentaciones’

Cantera de famosos

Los interesados en participar en La Isla de las Tentaciones no pueden presentarse a ningún casting. Un equipo de Cuarzo se encarga de examinar, on y offline, nuestro país para localizar a potenciales concursantes. En primer lugar, seleccionan a quienes van a arriesgar su relación: «Tenemos muy claros los perfiles que queremos para la composición de las parejas y el departamento de casting se encarga de buscar de forma activa, tanto en redes sociales como en cualquier soporte digital y en la calle, a las cinco parejas protagonistas», explica Meritxell Estruch, directora de La Isla de las Tentaciones. Los realities de Mediaset también aportan personajes. Muchos llegan a la isla después de haber participado en Mujeres y Hombres y Viceversa, First Dates o Gran Hermano. Durante al menos dos meses, mapean las provincias para encontrar a enamorados diferentes a los de temporadas anteriores que vuelvan a conquistar al público.

Serán los novios quienes marquen los rasgos que tendrán sus tentadores. «Intentamos evitar que las parejas se parezcan de una edición a otra y, al mismo tiempo, abarcar los distintos momentos que puede atravesar una relación», sostiene Estruch. Con la elección de solteros «acabamos completando y abarcando el mayor número de zonas posibles».

Los solteros de las regiones predominantes en el programa con los que ha hablado este periódico consideran que sus conciudadanos aportan a La Isla de las Tentaciones lo que el formato pide. «La razón principal por la que llevan a más andaluces es porque somos más abiertos a la hora de relacionarnos con otras personas, más risueños, más charlatanes, más bromistas, por regla general. Eso al final da más contenido», reflexiona Lía Román, que intentó conquistar en la segunda edición a Alessandro Livi.

Por su parte, Patricia Pérez, una de las catalanas que sirvió algunos de los mejores momentos de la segunda edición, de la que se marchó de la mano de Lester, canario, ahora su marido, opina que los «ritmos de vida» que tienen los habitantes de Madrid y Cataluña propician que quienes vienen de allí aporten una «mentalidad distinta» a los grupos que se crean en el programa. Allí, «hay más ambiente nocturno, más posibilidades de ocio y, realmente, ellos [por la productora] buscan personas que interactúen, que no se corten delante de las cámaras», asegura. Según ella, los barceloneses «van mucho a su rollo» y están acostumbradas «a ver todo tipo de culturas y nacionalidades», por lo que convivir en una casa con personas de diferentes lugares no les afecta, sino que lo ven algo «normal». «Quizá esa mentalidad ayuda a que sean seleccionados más catalanes», indica. 

«Este año, el casting ha sido mucho más complicado, ya que las expectativas estaban altísimas«, dice la directora del programa. En la edición pasada, la audiencia media de LIDLT bajó 10 puntos con respecto a la de la tercera temporada, la más vista, con un 26,3% de cuota de pantalla. Por ello, en Cuarzo han escogido a «parejas que jamás imaginábamos ver en un reality han accedido a poner a prueba sus relaciones y el resultado es el que estáis viendo ya en esta quinta temporada», agrega. 

Los canarios aportan «salseo»

Lía Román lanza que «el acento andaluz suele causar buena impresión y ‘gracia’ en el resto de comunidades autónomas». Precisamente eso, el acento, es lo que ha podido atraer a los directores de casting que han seleccionado a lo largo de las temporadas a un total de 18 canarios.

Pero no sería su único encanto: «Se dice que los canarios somos de sangre caliente y, en un programa donde hay salseo, eso es importante. Creo que un canario o una canaria siempre vamos a aportar más juego«. Estas palabras las pronuncia Suso Olivares, un tentador de Las Palmas que abandonó la isla con Rosario Cerdán, alicantina.

Se dice que los canarios somos de sangre caliente y, en un programa donde el salseo, eso es importante. Creo que un canario o una canaria siempre vamos a aportar más juego»

Suso Olivares, tentador en la cuarta edición de ‘LIDLT’

Razona que a él le seleccionaron por ser «muy alegre» y por tener «poca vergüenza». La pareja, finalmente, se rompió. El exnovio con el que Rosario arriesgó su relación en el programa, Álvaro Boix, también alicantino, volverá este miércoles a República Dominicana para encontrar el amor. ¿Lo encontrará con la barcelonesa Claudia, la tinerfeña Tania o con sus paisanas Sara o Laura?

Democratización de la fama

«La edad y la apariencia física son dos de los criterios dominantes a la hora de la elección» de los concursantes para este tipo de contenidos televisivos. Así lo dispuso, ya en el año 2011, Francisco Perales Bazo, profesor titular de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Sevilla, en su estudio La realidad mediatizada: el reality show. Dejando aparte el evidente atractivo físico de los tentadores y de las parejas, La Isla de las Tentaciones ha optado durante sus cinco temporadas por concursantes jóvenes. En su estreno en Telecinco, la edad media de los participantes era de 27,25 años, la más alta de la historia de este espacio. «Puede ser que, en las primeras ediciones y simplemente por tener unos perfiles más jugosos, como el de Fani, escojan a tentadores más mayores que suben la media de edad», sostienen fuentes del sector.

En las siguientes sagas, las edades fueron bajando progresivamente, hasta llegar a los 24,43 años de la temporada cuatro. En la actual, la media alcanza los 25,48 años. «Solteros de 18 años hemos tenido muy pocos, ya que nuestra búsqueda suele ser de mínimo 23 años. Por otro lado, siempre hay miembros de las parejas de 30 años o más. Es cierto que en esta quinta temporada la media de edad de las parejas es un poco más elevada, pero sigue dentro de nuestro margen habitual», explica Meritxell Estruch.

Todos estos concursantes, jóvenes, guapos y atrevidos, cuentan con perfiles llamativos para otros formatos de Mediaset. Marta Peñate, novia de Lester y también canaria, es uno de los mejores ejemplos. Cuarzo la escogió para participar en LIDLT después de haber ocupado la casa de Gran Hermano 16. Cuando cinco años después se atrevió a ir a la isla con su pareja desde hacía 11 años, creció como personaje televisivo. Telecinco ha recurrido después a ella para comentar debates de este programa de citas y para viajar a Honduras. Quedó segunda en la última temporada de Supervivientes, la que ganó otro tentado, Alejando Nieto. Adivínenlo: andaluz.

Las personas con las que contacta Cuarzo como aspirantes a entrar al espacio televisivo de moda en los últimos años tienen que mandar un vídeo de presentación en el que explican su motivación para entrar al programa. Si pasan esta fase, les hacen una entrevista personal extensa. «Los que tenemos claro que pueden ser los elegidos, participan en un casting presencial grabado y, finalmente, los seleccionados pasan la evaluación de psicólogos independientes«, detalla Estruch.

Los concursantes de La Isla de las Tentaciones, de diferentes procedencias -aunque no de todas las posibles- y de distintos poderes adquisitivos ganan relevancia pública instantáneamente. Personajes anónimos se convierten en ídolos de masas, en una suerte de «democratización de la fama«, como la han denominado estudiosos de la materia, como Perales Bazo o Tatiana Hidalgo-Marí, de la Universidad de Alicante y autora de Pasado, presente y futuro del ‘dating show’ en España.

Cuando Cuarzo contactó con Patricia Pérez, ella estaba postulándose para ganar Miss Grand Barcelona. Sólo tenía 700 seguidores en Instagram, aunque con su contenido era bastante profesional. «Supongo que eso les llamó la atención», dice. Cuando comenzó a emitirse su edición en Mediaset, su fama se disparó. «Me ha cambiado la vida. Es alucinante cómo, de un día para otro, subes 20.000 o 30.000 seguidores«, recuerda.

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