El ministro portugués de Infraestructuras dimitió el miércoles, víctima de la polémica indemnización que recibió al dejar la dirección de la compañía aérea estatal TAP la secretaria de Estado de Hacienda, que a su vez se había visto obligada a abandonar el gobierno el día anterior.

«Dada la forma en que este asunto es percibido por la opinión pública», dijo el ministro de Infraestructuras, Pedro Nuno Santos, en un comunicado, «asumo la responsabilidad política» por ello.

También anunció la dimisión de su secretario de Estado, Hugo Santos Mendes.

La dimisión del ministro, que llevaba siete años en el gobierno, fue aceptada por el primer ministro socialista Antonio Costa.

La polémica en torno al llamado «TAPgate» siguió creciendo tras las revelaciones sobre el importe de la indemnización por despido (500.000 euros, unos 530.000 dólares) que Alexandra Reis recibió tras abandonar el consejo de administración de TAP Air Portugal en febrero.

Unos meses más tarde fue nombrada directora de NAV, la empresa estatal de control del tráfico aéreo, antes de incorporarse al gobierno a principios de diciembre como Secretaria de Estado en el Ministerio de Hacienda.

Los partidos de la oposición ya han pedido una comparecencia de funcionarios de TAP y del gobierno en el parlamento para aclarar las condiciones de la salida de Reis.

La aerolínea está en un proceso de reestructuración que ha provocado recortes de personal y reducciones salariales para muchos empleados.

«En el futuro habrá que aprender la lección. Cualquiera que ocupe un cargo público está sujeto a un examen minucioso de su pasado», dijo el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa.

Lf/pc/zm

AFP

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