03/11/2022 a las 12:04 CET

El polaco, con 13 goles en la Liga y 5 más en Europa, está siendo el salvavidas de un equipo con mucho margen de mejora.

Más allá de los goles y las asistencias, Robert es un auténtico maestro en el arte del delantero centro.

Robert Lewandowski volvió a ser decisivo en Mestalla en un partido complicado para los de Xavi Hernández. El polaco, con 13 goles en la Liga y 5 más en Europa, está siendo el salvavidas de un equipo con mucho margen de mejora. ¿Y Lewandowski, puede mejorar todavía más su rendimiento?

En tiempo de añadido, Raphinha metió su característico centro con rosca a pie cambiado que se fue cerrando hasta que Lewandowski lo hizo bueno en el segundo palo enviando el balón al fondo de la red. Tras el empate del Real Madrid ante el Girona, los 3 puntos de Mestalla relanzan las ilusiones azulgranas de luchar por el título de Liga.

El milagro Lewy

Que un club en la situación del Barcelona cuente con este futbolista ya es, de entrada, un milagro. Y dicho esto y visto su rendimiento, los números todavía refuerzan más esta opinión. Solamente Haaland (Manchester City) ha metido más goles que él, 17, en el consolidado equipazo de Pep Guardiola. Otros grandes goleadores como Mbappé, Neymar o Messi, todos en el PSG francés, están en 11, 10 y 7 dianas, respectivamente. Y en Italia -Osimhen (Nápoles) y Arnautovic (Bolonia), 7- y Alemania -Füllkrug (Werder Bremen) y Nkunku (Leipzig), 9-, por hablar de las otras grandes ligas, nadie se le acerca. Los 13 goles de Lewandowski en doce partidos de Liga, más los 5 anotados en otros tantos partidos en la Liga de Campeones, son una auténtica salvajada. ¿Por qué?

Para nadie es una sorpresa que el delantero polaco marque goles ya que lo ha hecho siempre con una extraordinaria facilidad. Sin embargo, hay que poner en contexto su situación, con un cambio de país, de liga, de equipo, de compañeros y de idea futbolística, dicho sea de paso, en un escenario de construcción de proyecto complicado.

Desactivado del juego

Si atendemos a sus últimos cinco partidos veremos que ante el Real Madrid (derrota por 3 a 1) apenas sumó 15 intervenciones en 90 minutos. ¡Solo 15! Dicho de otra manera, tocó un balón cada seis minutos. ¿Se lo imaginan? El mejor jugador, no juega. Contra el Villarreal (victoria por 3 a 0), 26 acciones; 19, contra el Athletic (triunfo por 4 a 0); 27, ante el Bayern, en la Champions (derrota, 0 a 3) y 23, el sábado en Valencia (victoria por 0 a 1). Para que se hagan una idea y sin ánimo de comparar -porque no tendría sentido-, en cinco partidos Lewandowski ha sumado 110 intervenciones, las que acostumbraba a tener, en un solo partido, Leo Messi en su época más brillante en el Barcelona.

En lo que va de sesión, ya diecisiete encuentros, la media de intervenciones se sitúa en 29. En ninguno, hasta el momento, ha superado las 50 y en determinados momentos ha alcanzado estadísticas muy preocupantes, por ejemplo, apenas 8 acciones en la segunda parte del Sevilla-Barça (0-3, un gol) de la cuarta jornada de la Liga. No hay duda de que el objetivo de Xavi y del equipo es encontrar muchas más veces a su crack rematador.

El oficio del 9

Más allá de los goles y las asistencias, Lewandowski es un auténtico maestro en el arte del delantero centro. A sus 34 años es un libro abierto en cuanto a movimientos y eficacia. ¿Saben ustedes que el 71% de sus remates van bien dirigidos entre palos? ¿Y que casi el 50% de estos chuts acaban en la red?

Pero además, hay datos que refuerzan sus virtudes. A pesar de vivir para el gol y de jugar cerca de la portería rival está tan concentrado que en toda la temporada -Liga más Champions- solo ha caído 8 veces en fuera de juego y, atención, jamás más de un vez en un partido, lo que quiere decir que en nueve de ellos no ha sido penalizado ni una sola vez. ¿Pueden ustedes imaginarse lo importante que es eso para la continuidad del juego del equipo?

En esta línea, apunten también otro dato: pierde 2,5 balones por partido de media -en el último partido de Mestalla, solamente uno. Esta responsabilidad en su fútbol podría permitir que el Barça jugara con las líneas juntas y en campo contrario y se ahorrase, por tanto, las transiciones defensivas que tanto daño le hacen. Sin embargo, debemos hablar en condicional porque esto no ha sido posible: las pérdidas de otros compañeros han condenado a menudo al equipo a correr hacia atrás y a verse superado por equipos como el Real Madrid, el Inter o el Bayern, escuadras preparadas justamente para sacar rendimiento en escenarios como el descrito.

Problemas colectivos

La pregunta es pertinente: ¿Qué sucedería si Lewandowski interviniera, por ejemplo, el doble de veces en cada partido? Es tentador pensar que marcaría más goles y, por consiguiente, que el equipo sumaría más victorias. Seguramente sería así. Sin embargo, lo que sucede con él -esa falta de conexión con el juego y de continuidad en sus intervenciones- es consecuencia del juego del equipo.

¿Por qué Erling Haaland se harta de meter goles en el ManCity? Porque el balón siempre deambula cerca de la portería rival y, en ese escenario, el noruego es único. O casi, porque es fácil imaginarse a Lewandowski generando unos números similares vestido de azul en el equipo de Guardiola. Con el Barcelona instalado en campo contrario, responsable para atacar y para presionar, dinámico en el juego interior y exterior, enérgico y ambicioso, Lewandowski tocaría el doble de balones y quizás, metería el doble de goles. Con el equipo estirado, pérdidas constantes de balón que provocan presiones imposibles, transiciones defensivas y ataques desordenados y centros a destiempo, el polaco hace lo que puede que, por cierto, está siendo muchísimo.

Recortar los procesos

El barcelonismo espera que, con algo más de tiempo, el equipo madurará y mejorará futbolísticamente. En este proceso, Lewandowski es muy importante porque, además de su liderazgo con los jóvenes, sus características permiten al equipo recortar algunos procesos del juego de ataque. Para entendernos, imaginemos el tradicional ataque en estático ante un rival hundido en su área. Todo el mundo espera una conexión mágica con, por ejemplo, los interiores Pedri o Gavi, que permita al Barça desatascar partidos complicados. Ya lo estamos viendo: un pase interior delicado y preciso para el control orientado o la carrera del 9, chut y, por supuesto, gol. Una opción que debe ir a más…

Pero, por ejemplo, también es posible ahorrarse mucha circulación -el equipo debe mejorar mucho en este aspecto- con un pase directo de los defensores o el mediocentro azulgrana ante el movimiento de Lewandowski entre el central y el lateral, una práctica habitual en el atacante del Barcelona. En este sentido, si ustedes siguieran los movimientos del delantero durante un partido cualquiera, observarían la gran cantidad de desmarques que lanza para proponer jugada a sus compañeros, ya sea para recibir el balón o para generar espacios. Para completar la acción hace falta una buena lectura del juego de quien posee el balón circunstancia que, lamentablemente, ahora mismo no se está dando. En Valencia, sin ir más lejos, se vio a Lewandowski quejándose del poco aprovechamiento de sus ofrecimientos.

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Tras lo visto este fin de semana en el campo del Valencia y en el Santiago Bernabéu, el Barcelona tiene derecho a soñar, todavía más, si su 9 continúa en estado de gracia. Solo hace falta, como dijo Xavi Hernández tras el partido de Mestalla, que el juego del equipo mejore. Tiempo al tiempo.

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