(Agrega citas de ciudadano, funcionario de ONU y contexto)

Por Marco Aquino y Carlos Valdez

LIMA, 20 ene (Reuters) – Perú buscaba salir el viernes
de un «caos nacional» debido a disturbios con bloqueos de
carreteras, enfrentamientos con la policía y el incendio de un
histórico edificio en Lima durante una ola de protestas contra
el Gobierno, la más violenta en dos décadas que ha puesto a
prueba la democracia del país andino.

El conflicto social y político que comenzó a inicios de
diciembre ha dejado 45 muertos en choques entre manifestantes y
la policía; mientras que otras nueve personas fallecieron en
accidentes vinculados al bloqueo de vías durante las protestas.

Una casona de casi un siglo de antigüedad en el centro de la
capital de Perú quedó reducida el viernes a cenizas por un
incendio tras enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

El edificio de cuatro pisos, ubicado a pocos metros de la
Plaza San Martín, foco de las manifestaciones, fue pasto de las
llamas la noche del jueves y pese a que ya se controló el fuego,
los bomberos seguían arrojando agua para evitar que se reactive.

«Hemos perdido un valor monumental, es lamentable que no se
haya fijado el daño que se le pueda hacer a la ciudad», dijo el
jefe de los bomberos de Lima, el comandante Mario Casaretto, a
la estación de televisión Canal N, frente al edifico afectado.

Versiones difundidas en redes sociales de manifestantes o de
políticos de izquierda que apoyan las protestas apuntan a que el
incendio fue provocado por una bomba lacrimógena lanzada por la
policía durante los violentos enfrentamientos.

El Gobierno ha rechazado esas acusaciones, en momentos en
que se demanda en las protestas la renuncia de la presidenta
Dina Boluarte, el cierre del Congreso, rápidas elecciones
anticipadas y una asamblea para tener una nueva Constitución.

«Esta circulando información que este incendio fue provocado
por una artefacto lacrimógeno de la policía; es absolutamente
falso», dijo la noche del jueves el ministro de Interior,
Vicente Romero, durante un mensaje que ofreció Boluarte.

Las protestas estallaron luego de la destitución y arresto
el 7 de diciembre del expresidente izquierdista Pedro Castillo,
que intentó de forma ilegal disolver el Congreso. En las
protestas se pide también la liberación del exmandatario.

«incertidumbre terrible»

En el centro de Lima empleados de la municipalidad
recogieron pedazos de concreto o adoquines de cemento que los
manifestantes extrajeron de las veredas para usarlos contra la
policía el jueves, que se defendió con bombas lacrimógenas.

«Es un caos a nivel nacional, así no se puede vivir, estamos
en una incertidumbre terrible, la economía, vandalismo», dijo
Leonardo Rojas, un ciudadano limeño mientras leía los titulares
de medios impresos en un puesto de venta de diarios.

«El congreso y la presidenta están muy mal, por lo que está
haciendo, no toman ninguna medida de lo que está pasando»,
afirmó Alvaro, quien se excusó de brindar su apellido.

La presidenta ha afirmado que en las protestas en Lima y
otras regiones del país, si bien en un momento fueron pacíficas,
grupos de «vándalos» atacaron a la policía y a sedes públicas,
aunque señaló que la situación está bajo control.

El gobierno aumentó la noche del jueves a seis desde tres
las regiones en estado de emergencia, casi todas del sur del
país donde se ubican importantes yacimientos mineros, cortando
algunos derechos civiles como el libre tránsito de personas.

Durante las protestas del jueves, cientos de manifestantes
intentaron tomar el aeropuerto de la ciudad de Arequipa, una de
las regiones del sur donde se han registrado mayores protestas.
En ese intento una persona murió por «herida de arma de fuego» y
otras 18 personas resultaron heridas, según las autoridades.

El enviado especial del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos, Christian Salazar Volkmann, se
reunió el viernes con el primer ministro Alberto Otárola. «He
pedido información de qué esta haciendo el gobierno para evitar
que los muertos y heridos se repitan», afirmo a periodistas.

El bombero Casaretto informó que no se registraron víctimas
en el incendio del edificio de Lima, pero que 40 personas, entre
ellas 28 extranjeros, fueron afectadas porque las casas vecinas
donde vivían quedaron dañadas en parte por el fuego y por el
agua utilizada para apagar las llamas.

Casaretto manifestó que el edificio, que en algún momento
albergó cafeterías y salas de proyección de películas, había
sido restaurado por un empresario para tenerlo como un atractivo
turístico en Lima, que el 18 de enero cumplió sin festejos sus
488 años de fundación.

Peritos especializados en incendios y fiscales llegaron al
edificio para iniciar las investigaciones sobre las causas del
fuego. Los bomberos dicen que por los rezagos del incendio en
dos días recién se dará por controlado totalmente el siniestro.
(Reporte de Marco Aquino; Reporte adicional de Carlos Valdez de
Reuters TV. Editado por Raúl Cortés Fernández y Marion Giraldo)

Reuters

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