Mauricio Macri no está pensando seriamente en postularse para la presidencia de la Nación en 2023, pero es consciente de que no le convienen ni a él ni a su fuerza política desechar esa posibilidad por el momento. Por tal motivo, en cualquier declaración pública, no asume el compromiso de una candidatura, aunque tampoco la niega de cuajo.

Durante la entrevista que anoche le concedió a Jonatan Viale en LN+, el líder de Pro y exjefe del Estado no mostró particular interés en una eventual candidatura presidencial suya y hasta admitió que su esposa, Juliana Awada, “no quiere que sea candidato”. Tampoco tomó partido en favor de alguno de los dirigentes de Juntos por el Cambio. Su énfasis estuvo puesto en la necesidad de “dejar de privilegiar el ego” y en instar a quienes ya están lanzados para la Casa Rosada desde su partido a “hablar de sus ideas” en lugar de perder votos peleándose entre ellos. “Tenemos que competir con altura, sin descalificar al otro”, dijo.

Sin embargo, refiriéndose elípticamente a la pugna desatada entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, Macri puntualizó que va a “tratar de ayudar” al candidato que proponga más cambio y no un statu quo.

Más precisamente, sugirió que apoyará a quien exhiba “audacia” y “coraje”. Se trata de dos palabras con las que habitualmente intenta definirse a sí misma Patricia Bullrich. Sin embargo, Macri aclara que cuando habla críticamente del “populismo light” no se está refiriendo al jefe de gobierno porteño.

En el medio de esa lucha interna, a Macri no le conviene abandonar su posible candidatura para reservarse la posibilidad de salir a la cancha si la competencia llegara a ameritarlo, por un lado, o para terminar siendo una suerte de árbitro entre el resto de los contendientes.

Más allá de cierta ambigüedad tendiente a despertar misterio, Macri sostiene que la ciudadanía “quiere más cambio y no menos” y que su intención es que los potenciales candidatos de su fuerza política “tironeen” por ideas y no por postulaciones. Del mismo modo, subrayó especialmente: “Siempre en mi vida he formado equipos. Me gusta ayudar a la gente a crecer”. Tras ello, indicó que “no sobra nadie en el equipo” y enfatizó en la necesidad de “estar unidos después de la interna”.

Macri dio al menos una señal fuerte hacia dentro de Juntos por el Cambio. Expresó que el dirigente liberal Javier Milei, quien ha dicho que desea ser candidato presidencial, está haciendo su propio camino y que ambos marcharán en adelante por senderos bien diferenciados. Esta declaración puede ser considerada importante por cuanto, hasta hace poco tiempo, Macri parecía coquetear con Milei, algo que disgustaba sobremanera a sus socios del radicalismo y también a no pocos dirigentes de Pro. Porque incluso se ha sospechado que tiene más coincidencias con el líder libertario que con algunos dirigentes de Juntos por el Cambio.

Con sus últimas declaraciones, Macri buscó poner fin al dilema opositor acerca de si Juntos por el Cambio debería avanzar hacia más cambio menos juntos o bien hacia menos cambio pero más juntos. Su conclusión es que el cambio no es negociable, pero que además es necesaria la unidad de un equipo en el que no sobran jugadores.

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