06/09/2022 a las 14:28 CEST

Trámites legislativos breves, leyes provenientes del Congreso que apenas se cambian, malestar en la oposición… El Senado atraviesa una legislatura entre sinsabores, y como siempre, en medio del debate sobre su utilidad

Resulta que Alberto Núñez Feijóo se iba a convertir en senador para buscar las cosquillas a Pedro Sánchez y al final es Sánchez el que va al Senado a buscar las cosquillas al líder del PP. Está la política tan embebida de demoscopia que el presidente del Gobierno necesita golpes de efecto con urgencia. Los últimos sondeos publicados certifican el actual estado de gracia de los populares.

Feijóo, si las elecciones se celebraran este mismo martes, ganaría. No se sabe si con suficiente mayoría para gobernar, pero la tendencia demoscópica indica que efectivamente ganaría. Hace un par de meses el triunfador era Sánchez. Es lógico que la preocupación recorra Moncloa y sobrevuele Ferraz. Por si las encuestas no transmitieran un mensaje lo suficientemente nítido, un fugaz repaso a los tres últimos procesos electorales vividos en España:

  • Comunidad de Madrid, 4 de mayo de 2021: PSOE, tercero.
  • Castilla y León, 14 de febrero de 2022: PSOE, segundo.
  • Andalucía, 19 de junio de 2022: PSOE, segundo.

En los tres ganó el PP.

Empezar a lo grande

La Cámara Alta no vivía una jornada de tanta expectación desde diciembre del año pasado, cuando tuvo lugar la penúltima Conferencia de Presidentes, su 25ª edición. Quizá la del estreno de Feijóo, el 7 de junio pasado, sea el precedente más directo, pero fue en una sesión de control, cuando las intervenciones son más breves. Lo de este martes es otra cosa por dos razones, básicamente.

Primera: el debate versará sobre uno de los asuntos más controvertidos del momento: el ahorro de energía ante los próximos otoño e invierno. 

Segunda: la táctica política. Lo comentado antes. El presidente del Gobierno necesita desprestigiar a Feijóo, desenmascararle. Despojarle de ese atuendo de gestor serio que ha sumado cuatro mayorías absolutas consecutivas en Galicia. De paso, engrandecerse él. Usará la reunión personal que tuvo hace una semana con el canciller alemán, lo que Moncloa considera un espaldarazo internacional frente a un Feijóo sin nombre en la escena europea.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. | EFE

Aunque el curso empezó oficiosamente el 25 de agosto con el pleno extraordinario del Congreso, el que avaló el decreto del ahorro energético, el comienzo oficial se producirá este martes. El Senado será el escenario de una fecha tan simbólica. No es frecuente que los senadores/as vivan episodios de tanta intensidad, ni siquiera las Conferencias de Presidentes, en las que no participan. 

¿A quién importa el debate?

El problema es que, salvo PSOE y PP, ninguna otra formación se ha tomado muy en serio el duelo Sánchez-Feijóo. Ciudadanos, que en la Cámara Alta tiene sólo un representante, no disimuló su malestar cuando conoció que Sánchez aceptó el órdago. Podemos no ha calentado el ambiente porque no tiene representación en el Senado. Vox, con tres escaños, ha optado por iniciar una imprecisa campaña de consultas ciudadanas sobre las principales preocupaciones del país. 

ERC, que junto a EH Bildu compone el tercer grupo del Senado en número de escaños (16), tampoco hace gala de un entusiasmo contagioso ante la cita de este martes. En declaraciones a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, su portavoz, Mirella Cortés, se expresa con contundencia: “Todo el mundo sabe que el debate Sánchez-Feijóo es puro marketing”. Opina que el líder del PP “necesita generar titulares” y Sánchez, “anunciar medidas y recordar las que están en marcha para frenar al Partido Popular”.

Esquerra, añade, será “muy exigente” con el Gobierno, en sintonía con el grupo del Congreso. Sabedora de que al PSOE le urgen los votos de la formación catalana en las dos Cámaras, Cortés defiende una “agenda propia”. Agenda en la que, puntualiza, se encuentra la mesa de diálogo con Cataluña, que “debe dar pasos”.

Parece, por tanto, que a la oposición, a excepción, cabe insistir, del PP, el cara a cara entre el presidente del Gobierno y el aspirante a reemplazarlo no le ha movido el suelo. La perspectiva de un partido minoritario como Más Madrid redunda en el escepticismo. Su senador, Pablo Gómez Perpinyá, portavoz actualmente del grupo La Izquierda Confederal, recuerda la triste realidad de la Cámara en declaraciones a este medio. “Hasta la fecha, el Gobierno ha confiado muy poco en el Senado, vetando sistemáticamente las enmiendas a las leyes y ninguneando el debate parlamentario”, describe.

Aunque la comparecencia del presidente “contribuye a dar visibilidad”, destaca que “está por ver que esto suponga un verdadero cambio de tendencia”. “PP y PSOE siempre han coincidido en una visión del Senado controlado férreamente, muy alejado de las comunidades autónomas. Justo lo contrario de lo que cabría esperar de una Cámara que tiene encomendada en la Constitución la función de representación territorial”, concluye. 

Utilidad o inutilidad

Fuentes del grupo popular en el Senado reconocen la euforia, pero acto seguido apelan a la prudencia. Que el líder del partido esté en la Cámara Alta ha dado alas a un grupo de parlamentarios encerrados en la invisibilidad hasta hace no mucho. Según estas fuentes, el debate es una oportunidad inmejorable para ver en escena a un dirigente sosegado y metódico. Tendrá a su lado al cargo del partido que más le ha ayudado durante los últimos días, el exconsejero andaluz Juan Bravo, ya designado senador, y al coordinador nacional, Elías Bendodo. Pueden ser importantes apoyos, y sobre todo, dinamizadores del grupo.

Pedro Sánchez saluda a Alberto Nuñez Feijoo antes de la sesión de control al Gobierno en el Senado. | David Castro.

PSOE y PP, por tanto, aguardan con cierto nerviosismo la “pelea” parlamentaria de este martes. Se volverá a hablar del Senado, lo que no es habitual. La llamada Cámara de representación territorial, ya que su composición premia a formaciones o plataformas regionales (El PRC cántabro, el PAR aragonés o la Agrupación Socialista Gomera tienen un senador cada uno), se encuentra atrapada desde hace años en una discusión sobre su utilidad y funcionalidad. Diferentes gobiernos han planteado su reforma e incluso su emplazamiento en otra comunidad autónoma. Nada de eso ha cuajado.

Lo forman 265 senadores. El PSOE es el grupo mayoritario con 113 escaños, seguido del PP con 104. En total, ocho grupos parlamentarios entre los que se cuentan un total de 19 organizaciones políticas

El número de comisiones es alto, 34 en concreto, sin contar las mixtas con el Congreso. Una prueba más del alcance territorial lo dan algunos nombres de estas comisiones: Despoblación y Reto Demográfico; General de Comunidades Autónomas; y de Entidades Locales. Las actividades en las tres no resultan frenéticas. 14 sesiones la primera, 4 la segunda y 10 la tercera. 0 leyes, sólo una ponencia a punto de terminar.

El papel legislativo del Senado es de segunda lectura. Esto significa que los senadores revisan las leyes ya aprobadas por el Congreso. Pueden modificarlas o no, en función de los intereses de la mayoría. La oposición en la Cámara ha manifestado últimamente su malestar por ver constreñido en exceso esta función. En el pleno extraordinario de julio, el grupo socialista intentó que no se incorporara ninguna enmienda a los proyectos de las leyes de ciencia, concursal, del “sólo sí es sí”, de juzgados de lo mercantil y de información financiera y crimen organizado. No lo logró. El PP jugó sus bazas en la de ciencia y JxCat las suyas en la del “sólo sí es sí”. Ambas, junto a la concursal, regresaron al Congreso y se retrasó la entrada en vigor. Fue una derrota política del Gobierno. Pequeña, sí, pero una derrota.

Además, estas leyes atravesaron a toda velocidad los trámites de las enmiendas y de los debates en las comisiones correspondientes. Las protestas no se dejaron de oír durante aquel pleno de julio. El Gobierno pretende cercenar el papel del Senado, dijeron portavoces de la oposición. 

Al final, circulan pocas leyes por la Cámara. Es cierto que el pleno de esta semana, el que empezará con la comparecencia de Sánchez, analizará la ley de creación de empresas para aprobarla definitivamente o devolverla al Congreso. Al igual que las anteriores, la tramitación ha sido un visto y no visto. Sigue en espera la ley de memoria democrática, que puede deparar sorpresas.

Porque el PSOE no tiene mayoría absoluta y no está Podemos para darle oxígeno. Resultan fundamentales, en los cálculos socialistas, los grupos de ERC-EH Bildu, PNV e Izquierda Confederal. Si alguno de estos grupos se descuelga, problemas. El PP lo sabe y se ha apuntado varios tantos: por ejemplo, las demoras de las aprobaciones de la ley de ciencia y de los presupuestos vigentes gracias a sendas enmiendas.

En resumen, el Senado está caminando entre sinsabores por la legislatura, adormecido. Visibilidad ocasional y cuestionable eficacia legislativa. Este martes vivirá un capítulo luminoso, sin embargo, pero es más que probable que cuando acabe, se apaguen las luces y la sesión del pleno del miércoles transcurra entre sombras y silencio.

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Hasta que vuelva Feijóo, y con él, Sánchez.

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