Unos 5.000 salvadoreños se manifestaron este domingo en San Salvador para conmemorar 31 años del fin de la guerra civil (1980-1992), y aprovecharon para denunciar el arresto de jóvenes bajó un régimen de excepción alentado por el presidente Nayib Bukele para combatir a las pandillas.

Ondeando pequeñas banderas con la inscripción «Resistencia popular» y «Libertad para los detenidos», la manifestación salió del parque Cuscatlán, en el sector oeste de San Salvador, y llegó hasta la céntrica plaza Gerardo Barrios.

«Estamos aquí en las calles para conmemorar el fin de la guerra civil, pero también para exigir que haya una verdadera paz y que el gobierno cese la represión», declaró a la AFP Marisela Ramírez, del directorio del Bloque de Resistencia y Rebeldía Popular.

El 16 de enero de 1992, bajo la mediación de la ONU, el gobierno y la entonces guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), firmaron los acuerdos de paz que abrieron el camino de la democracia.

La guerra civil, que estalló por la injusticia social, el cierre de los espacios de participación política y la represión militar, dejó más de 75.000 muertos, 7.000 desaparecidos y pérdidas millonarias para la economía local.

En virtud de los acuerdos de paz se readecuó el sistema judicial, se crearon nuevas instituciones de Derechos Humanos y se proscribió a tres cuerpos de seguridad, reemplazados por una nueva Policía civil.

Bukele ha tildado el acuerdo de paz como «una farsa» y promovió en 2022 una iniciativa para que cada 16 de enero se conmemore el «Dia Nacional de las Víctimas del Conflicto Armado».

Este domingo, dirigentes de diferentes organizaciones arremetieron contra el régimen de excepción que el Congreso decretó a pedido de Bukele desde marzo pasado en respuesta a una escalada de asesinatos de las pandillas con 87 muertos entre el 25 y 27 de marzo.

Cuestionado por organismos humanitarios, el régimen de excepción permite detenciones sin orden judicial y ya acumula unos 61.000 arrestados acusados de pandilleros.

«Ya sufrimos 12 años de conflicto armado (…) no podemos permitir estos abusos y que esta represión (régimen de excepción) siga en nuestro país», declaró en rueda de prensa Ivania Cruz, del Comité de Familiares de Presos Políticos de El Salvador.

En la marcha, Raquel Flores, de 51 años, clamó la libertad para su hijo Carlos Antonio Marroquín (27), quien fue detenido por la policía el 6 de mayo en el poblado de Guazapa, unos 25 km al norte de San Salvador.

Flores exhibía una pancarta con la inscripción:»¡Justicia! libertad para mi hijo. Él es un trabajador NO un pandillero».

Cmm/llu

AFP

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