“El fuego ya llegó al campo del vecino”. Esa frase retumbaba en la cabeza de la productora agropecuaria Graciela Arillo que, conmocionada y en medio de la humareda, corría para cargar la mayor cantidad de perros de su criadero de Border Collie arriba del carro. Mientras tanto, el resto de la familia le abría las tranqueras a los animales; ya no había nada que hacer, el fuego estaba en la propiedad ubicada en la localidad de Quehué, La Pampa. Solo quedaba huir.

Las llamas arrasaron con todo: la cosechadora, los alambrados, todas las colmenas, las maderas de la casa que estaban por construir, dos animales muertos de la cabaña de caballos y 11 gravemente quemados “El campo se me quemó en más de un 95%, lo único que no había tocado el fuego fueron los corrales”, lamentó la productora. A causa de un incendio del que aún se desconocen los orígenes y que azotó al menos a siete campos de la zona, perdió casi todo lo que tenía en las 203 hectáreas que produce junto a otras dos familias, los Idiart y los Mongay.

Contó que tiene una cabaña de caballos criollos, pero por el incendio se le murieron dos yeguas y otras 10 sufrieron quemaduras. “Espero poder salvarlas”, rogó la productora, que al momento de hablar con LA NACION estaba en una veterinaria porque fue a buscar el remedio para tratarlas.

De 100 colmenas que tenía solo quedó la chapa de los techos, el resto se consumió en su totalidad. Además, Arillo es productora de semillas de pasto llorón y para eso tenía una cosechadora, pero ya no sirve más; quedó envuelta en llamas por completo.

Ayer a la tarde, todavía los montes ardían, los troncos de los caldenes eran brasas como de asados. Había fuego por todos lados. Sin embargo, las tres familias salieron a caminar por el establecimiento con la esperanza de encontrar algunos de sus animales que siguen perdidos.

A la productora agropecuaria Graciela Arillo se le quemó más del 95% del campo

“Aún los estoy buscando”, dijo la productora. De su cabaña de caballo criollo hay siete yeguas que siguen sin encontrar. “Me quedé sin alambrados perimetrales, así que no sé si están en lo de un vecino o dentro del campo”, comentó.

El problema no es solo que se quedó sin protección para sus animales, sino que no está en condiciones de poder volver a comprar el alambre.

Agradece que el motor home en donde vive no fue arrasado. “Recién empezábamos a hacer la plataforma para hacer una casa, teníamos un montón de materiales, principalmente maderas porque la queríamos hacer con troncos y maderas, pero no nos quedó nada. Fueron años y años buscando tablas”.

El fuego se habría originado en una localidad cercana, Naico, a 30 kilómetros. Los productores sostienen que el fuego nació de una quema de pastizales que se “escapó” por el fuerte viento.

Arillo perdió casi todo lo que tenía en las 203 hectáreas que produce junto a otras dos familias

Luis Clara, de Defensa Civil, le dijo a Diario Textual, un medio local, que los incendios “aún están en la parte administrativa y de investigativa”, pero que si corresponde “harán la denuncia penal”. En esa línea indicó: “Se abrieron los expedientes para saber los orígenes, pero en muchos de ellos hubo negligencias”

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