26/01/2023 Act. a las 08:37 CET

Las playas se convierten en una alfombra de pequeños animales recién nacidos en busca del agua

Los bancos de arena existentes a orillas de los ríos Iténez, en Bolivia, y Guaporé, en Brasil, se han convertido estos días en verdaderas «alfombras» de pequeñas criaturas vivas, pues acaban de nacer millones de tortugas gigantes de río (conocidas como tatarugas, Podocnemis expansa), después de que hace dos meses se produjera la que se considera el mayor desove del mundo de estos animales, que se encuentran en peligro por la comercialización de su carne y de sus huevos.

Desde fines de diciembre y comienzos de enero, cientos de miles de crías han estado naciendo, después de dos meses de que tuviera lugar uno de los mayores espectáculos de la naturaleza: la anidación que reunió al menos unas 80.000 hembras en la que cada una puso un promedio de 90 huevos (aunque llegan a ser 130), explicó a Efe el biólogo especialista en tortugas de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS, por sus siglas en inglés), Enrique Domic.

Por ello, las playas de arena se convirtieron en «alfombras» de tortugas por la «cantidad impresionante» de nuevas vidas que nacían simultáneamente y que han llegado a cubrir todo el perímetro de los bancos de arena.

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Domic estimó que nacieron alrededor de siete millones de nuevas tortugas gigantes de río suramericanas, pero hay que tener en cuenta que muchas de ellas no lograron llegar hasta el río o que han sido devoradas por otras especies.

Cuando las crías llegan al río, las madres están esperándolas en el agua desde que realizaron el desove. Es entonces cuando empieza la «vocalización» de las «madres» con las crías, una forma de comunicarse y «reconocerse», según contaron los pobladores cercanos al lugar del desove, manifestó Domic.

A pesar de esta enorme cantidad de nacimientos, la especie está catalogada «en peligro» en el Libro Rojo de los Vertebrados de Bolivia, pues una de las grandes amenazas es la comercialización de su carne y de los huevos, que son consumidos en las poblaciones aledañas.

Concentración de tortugas para desovar en las playas de la Amazonía | Efe

La importancia de esta especie, que puede llegar a medir unos 90 centímetros de largo o más, es fundamental por la cantidad de biomasa que generan, que es beneficiosa para otras especies que comparten el ecosistema. También ayudan a regenerar la vegetación a lo largo de los corredores fluviales al dispersar las semillas.

Estas tortugas tatarugas, que son las más grandes de agua dulce en Latinoamérica, se caracterizan por anidar en comunidad, medir algo más de un metro y pesar más de 90 kilos, comentó el biólogo.

En esta ocasión, la WCS realizó un esfuerzo para acercar este espectáculo natural a través de la transmisión en sus redes sociales de la anidación y también utilizaron la tecnología para hacer un censo de la población de tortugas sobrevolando drones con cámaras infrarrojas y sacar fotografías para contabilizarlas, manifestó a Efe el especialista para las tecnologías de América de esa institución, el biólogo Omar Torrico.

Esta acción ha ayudado a confirmar que esa área es «clave para la conservación» de esta especie y también para generar planes para su protección, señaló.

Crías de tortugas dirigiéndose al río | Efe

Además hubo una gran respuesta desde las personas que siguieron esta actividad, que incluso deseaban ser voluntarios y ayudar de alguna forma en las próximas anidaciones.

Los expertos de la WCS de Bolivia y Brasil trabajaron en colaboración con la comunidad Versalles en Bolivia, la ONG Ecovale y las agencias ambientales de ambos países.

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Contacto de la sección de Medio Ambiente: [email protected]

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