La pregunta de por qué es feriado no pretende ahondar las cosas que se dijeron sobre el feriado improvisado para saludar a la selección nacional por la copa del Mundial de Fútbol. Tampoco el feriado decretado de un día para otro del atentando a la vicepresidenta. La noticia es que “por qué es feriado” fue una incógnita para una gran parte de los habitantes de Argentina en 2022. Como que aparece en cinco de las diez preguntas “por qué” más buscadas en Google en este año que termina.

El informe “El año en búsquedas” compila los temas que tuvieron un aumento súbito en el buscador Google, es decir, esos que de pronto toda la Argentina fue a buscar. Por eso captan tan bien aquello que genera desconcierto social

El informe “El año en búsquedas” compila los temas que tuvieron un aumento súbito en el buscador Google, es decir, esos que de pronto toda la Argentina fue a buscar. Por eso captan tan bien aquello que genera desconcierto social. Son tendencias de big data, que reflejan una inteligencia colectiva, anónima, y por eso mismo, más fidedignas que las encuestas de clima social. Solemos engañar a los encuestadores contestando la aspiración más que la realidad. Pero a Google no le mentimos porque ahí somos nosotros los que buscamos con urgencia las respuestas.

En la pregunta “por qué” en los puestos 2 al 5, en ese orden de duda, están los feriados del 17 de junio, 7 de octubre, 21 de noviembre y del 27 de junio, y en el puesto 10, el del 10 de octubre. Que sean las preguntas más gugleadas evidencia la ignorancia generalizada de las fechas que conmemoran, desdibujadas por conveniencia turística. Para entender la relevancia de estas preguntas formuladas simultáneamente por millones de argentinos, solo fueron superadas por “¿Por qué Rusia invade Ucrania?”. Esas fechas inescrutables movieron más consultas que “por qué Holanda se llama Países Bajos” (duda mundialista), “por qué renunció el Ministro de Economía” (duda cambiaria), “por qué sube el dólar” (duda argentina, si las hay) y “por qué no juega Messi” (la duda más existencial).

En teoría, las efemérides reales son el día de la bandera (20 de junio); el de la “respeto a la diversidad cultural” (12 de octubre, porque repudiamos la idea del descubrimiento de América, pero no tanto como perder el feriado); de la soberanía nacional (20 de noviembre). El 10 de octubre corresponde a la pregunta del 7 de octubre, que le ganó ampliamente porque es un puente agregado el viernes anterior al lunes, que anticipaba dos días la fecha exacta de la celebración de la diversidad cultural. El del 27 de junio es aún más inefable: celebraba el día del trabajador del Estado que, como dicen las altísimas cifras de empleo estatal a lo largo del país, se festeja todo el año.

En la práctica, resulta un galimatías que el Ministerio del Interior propone en forma de calendario Tetris en su página web. Cuadradito verde para los feriados trasladables; cuadradito gris, días no laborables; púrpura, feriados turísticos; azul, fechas inamovibles. Aunque no tanto porque el ministerio puede pintar de gris trasladable el día que el púrpura turismo requiera. En un país donde la cartera de interior planifica con la lógica de turismo no es extraño que los días verdes y púrpuras sean los que generaron tantas dudas.

Borges, que presentía que convertirse en calle o en feriado es lo contrario del recuerdo, dejó la advertencia en “Everness”: “Solo una cosa no hay. Es el olvido”. La avidez por preguntarle al buscador por la justificación de los días no laborables habla de la imposibilidad del olvido que cantaba el bardo porteño.

Claro que nada de eso responde a la pregunta de por qué son feriados. Si se descansa para conmemorar, debería ser clarísimo el motivo. Si se detiene el país por turismo, pues alcanza con decretar puente un día fijo cada mes. Los argumentos de los decretos son elocuentes de la “necesidad y urgencia” de dos últimos feriados impromptu. El del 2 de setiembre de 2022 se decreta “a fin de que el pueblo argentino pueda expresar su más profundo repudio al atentado contra la vida de la Vicepresidenta de la Nación”. El del 20 de diciembre dice que “con el fin de que el pueblo argentino pueda festejar y compartir con la SELECCIÓN MASCULINA ARGENTINA DE FÚTBOL el título de Campeones Mundiales de Fútbol”. Los decretos llevan la firma de 19 funcionarios. Si se compara con la resolución de una sola firma que impuso la vacunación obligatoria se percibe que en Argentina hay más firmas para pautar cuando hay que reír y cuándo llorar, que para inmunizarse del coronavirus.

Esta pasión nacional por las efemérides es afín a la superstición que afloró impúdica en el mundial, a su vez relacionada con el pensamiento mágico que atraviesa la vida cívica. El fetichismo argentino por las efigies patrias en billetes, edificios y tatuajes se encarna en estos homenajes calendarizados que Google canta que no son tan explícitos.

Borges, que presentía que convertirse en calle o en feriado es lo contrario del recuerdo, dejó la advertencia en “Everness”: “Solo una cosa no hay. Es el olvido”. La avidez por preguntarle al buscador por la justificación de los días no laborables habla de lo inevitable del olvido que cantaba el bardo porteño.

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