Las dos ediciones del “dólar soja” ofrecido por el Gobierno en septiembre y diciembre de 2022 alteraron el mercado de la oleaginosa. Generaron dos meses de alta oferta de mercadería disponible y lo contrario en los siguientes, con muchas fluctuaciones en los valores pactados. Como consecuencia de ese programa, de los problemas para implantar la oleaginosa y de la incertidumbre sobre los rindes por obtener en un verano con efecto de La Niña, la comercialización de la soja de la campaña en curso viene muy demorada.

Carlos Pouiller, analista de mercados de AZ-Group, aconseja tomar coberturas para fijar pisos de precios o directamente ventas futuras de una parte de la producción estimada, para captar los altos precios que se ofrecen para la época de cosecha y posteriores.

Evolución de la comercialización de soja en las últimas campañas para la fecha
Evolución de la comercialización de soja en las últimas campañas para la fecha

Al pasar revista a los fundamentos del mercado internacional de la soja, Pouiller dice que “actualmente, el único proveedor de volumen de soja es Estados Unidos, que alcanzó una producción modesta y está agotando rápidamente sus saldos exportables principalmente debido a la demanda de China”.

En el último balance publicado por el USDA, la relación stock/consumo fue mantenida en 5%, lo que es sinónimo de fundamentos muy ajustados. Por esa razón, hay una altísima dependencia en el mercado de la producción sudamericana, que debería empezar a aparecer a partir de mediados de este mes desde Brasil, para cobrar mayor intensidad en febrero. Al respecto, según el informe del organismo publicado en diciembre, se espera que Sudamérica aporte 215 millones de toneladas de soja, una producción muy difícil de alcanzar por los efectos de la sequía, que afecta mayormente a la Argentina.

Con el panorama descripto, lo más probable es que “el tono de fondo del mercado siga siendo sostenido a lo largo del ciclo comercial, más allá de cierta volatilidad cuando entre al mercado la producción brasileña”, adelanta el analista.

Mercado interno con mucha incertidumbre

En la Argentina, la seca provocó un fuerte aumento en el precio de la harina de soja, que cotiza por encima de los US$500 por tonelada en Chicago, y una recuperación del precio del aceite a US$1400-US$1450 por tonelada. Estas subas internacionales le han dado una interesante capacidad de pago del disponible a la industria local de la oleaginosa.

No obstante, si se considera la soja Mayo, de la próxima cosecha (US$406 por tonelada), se aprecia que el precio está por encima del FAS teórico y tiene implícito un premio respecto de la capacidad de pago.

En ese escenario, por ahora hay comprometidas 2,5 millones de toneladas de la cosecha 2022/23 por parte de los productores, pero solo 600.000 toneladas tienen precio. Esta conducta “es consecuencia de que los productores piensan que el Gobierno va a volver a apelar a un dólar diferencial para la soja”, interpreta Pouiller. Por esa razón, son muy conservadores en las ventas hasta no tener una nueva oferta de dólar soja, tal vez del orden de $270-$280, que permitiría vender una tonelada a $115.000-$120.000. En la decisión también influyen los problemas que se enfrentan para terminar las siembras de soja y la incertidumbre sobre el rendimiento que se podrá obtener en cada empresa.

En la zona de Monte Buey, Córdoba, una soja sufre el impacto de la sequía
En la zona de Monte Buey, Córdoba, una soja sufre el impacto de la sequía

Como el complejo soja es el mayor generador de divisas para el país, los agricultores estiman que el Gobierno va tener que repetir el Programa de Incremento Exportador, porque “los dólares van a escasear durante 2023 como consecuencia de la menor producción de trigo, maíz y soja”, anticipa Carlos.

Coberturas recomendadas

Precios de la soja de más de US$400 por tonelada para Mayo, con premio respecto del FAS teórico, generan un buen momento para ir avanzando con coberturas que permitan mantenerse dolarizados, dice.

La primera recomendada por el técnico sería avanzar con ventas en un volumen limitado para la posición Mayo, más la compra de un call para aprovechar posibles subas posteriores. Un ejemplo sería el call de US$436 por tonelada pagando US$8,80 por tonelada.

Otra posibilidad es el tradicional put -por ejemplo de US$392 por tonelada con 12 de prima para Mayo- abierto a la suba sin techo. Además, si se quiere abaratar el costo de la cobertura, se puede agregar la venta de un call -por ejemplo de US$424 por tonelada cobrando US$12 por tonelada-, con lo cual esta alternativa queda con costo cero y deja un piso de US$392 por tonelada con reacción a la suba hasta US$424.

Por otro lado, quienes no tengan pensado comercializar toda la producción de soja al momento de cosecha, pueden prestar atención a la cotización de Noviembre de 2023. Esa posición también está ofreciendo valores por encima de US$400 por tonelada hay puts que permiten poner pisos de precios para esa fecha.

En síntesis: la realidad indica que los productores están muy reticentes a vender soja, pero ello “no debería implicar que no se pueda ir asegurando una rentabilidad fijando pisos de precios o valores futuros para una parte de las entregas en el otoño o posteriores manteniendo valores en dólares”, concluye Pouiller.

LA NACION

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