27/12/2022 a las 07:25 CET

El votante de Vox es el más masculinizado y despreocupado por circunstancias como el covid o el cambio climático

El voto de los extremos se va al centro. El último barómetro del CIS arroja una suerte de ‘vuelta al bipartidismo’, por la que quienes apoyaron a Vox o a Podemos abogan ahora por PP y PSOE. El caso de las derechas es especialmente llamativo, sobre todo en lo que tiene que ver a perfiles para liderar un Gobierno. Según el sondeo, cerca de uno de cada tres electores que en 2019 apoyaron a Santiago Abascal se decanta hoy por un candidato del PP para presidir el Ejecutivo. 

Así las cosas, el 17,7% de quien votó a Vox hace tres años quiere ahora que el presidente del Gobierno sea Alberto Núñez Feijóo, mientras que el 11,5% se decanta por Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid que, sin embargo, también es incluida en la encuesta. Así las cosas, el 29,2% de los votantes de Vox declara abiertamente preferir a dirigentes del PP. 

El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), presidido por José Félix Tezanos, ha sido en los últimos meses muy cuestionado por la manera de hacer sus estimaciones electorales, después de varios cambios en la metodología para vaticinar los resultados -la llamada ‘cocina’-. Pero más allá de los equilibrios de mayorías que dibuja, otro de los elementos más valiosos del barómetro son los microdatos y las distintas variables que muestra, donde se exponen sin filtros las preguntas y respuestas de los electores. Una fórmula que da una imagen de situación social y política más o menos fidedigna, teniendo en cuenta de que el barómetro del CIS es el organismo demoscópico que emplea una muestra de población más amplia. Las diferentes respuestas de los diferentes votantes permite hacer una aproximación a sus perfiles. 

Entre las imágenes que proyecta, donde combina preferencias políticas actuales con recuerdo de voto (consultar en PDF), arroja una considerable volatilidad del voto de Vox. Tres años después de los comicios, sólo el 53,% de quienes votaron al partido de Santiago Abascal quieren que sea él quien presida el Gobierno, una cifra que muestra el mayor desapego del electorado de Vox frente al del PP y el PSOE. Así, es mayor el nivel de adhesión que muestran los votantes del PP que votaría por Alberto Núñez Feijóo (57,4%) o el de los socialistas que reeditarían su apuesta por Pedro Sánchez (54,8%). 

El esquema se repite en el extremo izquierdo del tablero: de los votantes de Unidas Podemos, un 21,6% quiere que Pedro Sánchez presida el Gobierno, y menos de la mitad de sus electores (44%) quiere que sea Yolanda Díaz quien lidere el Ejecutivo. Irene Montero, la candidata alternativa lanzada por Podemos, sólo es favorita para el 2% de quienes votaron a UP en 2019. 

El perfil del votante de Vox es mayoritariamente masculino (67,4% de los encuestados de Vox es varón) y es el más desequilibrado en este punto, y concentra además cerca del 65% de su voto en los electores de entre 25 y 54 años, frente a los partidos tradicionales que obtienen más de la mitad de sus votos de entre los mayores de 55.

El electorado de Vox es también el más despreocupado por el Covid, y el 26,9% de sus votantes asegura que los efectos de la pandemia del coronavirus no les preocupa “nada”, frente al 10,9% del PP o el 8,3% del PSOE). También es el electorado menos preocupado por el cambio climático, y un 33,5% dice estar “nada” concernido por este tema, mientras el 21,5% dice estarlo “poco”. Son además los más pesimistas sobre la situación económica actual del país, y un 52,8% cree que es “muy mala” (frente al 34,9% del PP); Además, el 33,9% de sus electores cree que el principal problema de España es el Gobierno.

Las derechas, más fieles y movilizadas

Los partidos de la derecha, tanto PP como Vox, son los que tienen una base de votantes más fidelizada, frente a los de la izquierda. Así, los populares conservan casi el 80% de su electorado (el 79,4%) y los de Santiago Abascal, el 75,4%. Estas cifras están muy por delante de la que registran los partidos del Gobierno. Entre quienes votaron al PSOE en 2019, repetiría un 67,8%, y esta cifra cae en el caso de Unidas Podemos, formación por la que se decantaría el 65,8% de sus votantes. 

Resulta llamativo el trasvase de votos que se produce desde los partidos de extremos hacia el bipartidismo: el 16,6% del votante de Vox declara abiertamente que apostará por el PP, mientras que el 10,9% de quien apoyó a Unidas Podemos hará lo propio con el PSOE. Aunque la fuga más importante de votos se produce desde Ciudadanos al Partido Popular, donde que recala un 38,4% de sus votantes. 

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La desmovilización es la principal amenaza que sondea a la izquierda, y el electorado de los partidos que Gobiernan en coalición se muestran menos convencidos de que depositarán su voto en la urna. Entre quienes votaron al PSOE hace tres años, sólo el 78% asegura que irá a votar “con toda seguridad” en las próximas elecciones, una cifra muy por detrás del resto de fuerzas. El electorado de Unidas Podemos va en segundo lugar en cuanto a desmovilización (82,7%) y presenta la tasa más alta de votantes que adelantan que no irán a votar (4%). El votante popular es en cambio el más movilizado (un 85,5%) junto con el de Vox (84,9%).

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