• Begoña Pérez Díez de los Ríos es ‘Bego, La Ordenatriz’, la autora del libro de no ficción más vendido en las últimas semanas

  • Aunque nunca se había dedicado profesionalmente a la limpieza, Pérez aprendió trucos en pandemia y se hizo popular en Instagram

  • Antes, hizo trabajos de ‘organizadora profesional’ de casas por los que llegó a cobrar 50 euros la hora

Begoña Pérez Díez de los Ríos, alias Bego, La Ordenatriz, es el último fenómeno editorial en España. A la venta desde el pasado 7 de septiembre, su libro Limpieza, orden y felicidad (Planeta) ha liderado la lista de los más vendidos de no ficción durante muchos días, hecho que ha sorprendido tanto a la propia autora como a la industria. «Era muy poco previsible», reconocen fuentes del sector. «Pero en Reino Unido tuvieron un fenómeno parecido, Mrs. Hinch, que vendió 160.000 ejemplares en los tres primeros días y batió récords». Tanto Hinch como La Ordenatriz vienen de ser famosas en Instagram, donde han creado cuentas con trucos de limpieza que tienen cientos de miles de seguidores. Por encima de ambas está la todopoderosa Marie Kondo, cuyas obras sobre orden en el hogar han vendido más de once millones de ejemplares en todo el mundo.

En el momento de escribir estas líneas, y según datos de ventas a los que ha tenido acceso EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, La Ordenatriz acumula 15.000 copias vendidas y sigue en el ‘top 3’ semanal de no ficción. En la semana analizada, solo la supera la psiquiatra Marian Rojas —hija del también psiquiatra Enrique Rojas—, cuyos libros Cómo hacer que te pasen cosas buenas (Planeta, 2018) y Encuentra tu persona vitamina (Planeta, 2021) han vendido desde su publicación más de medio millón de copias entre los dos. Son normalmente los fenómenos de autoayuda los que alcanzan esas cifras descomunales, superiores incluso a las de los libros de ficción. Paz Padilla lleva cerca de 250.000 ejemplares vendidos de El humor de mi vida (Harpercollins, 2021) donde narra cómo superó la muerte de su marido, y Ángel Martín va camino de los 200.000 con Por si las voces vuelven (Planeta, 2021) un «relato en primera persona sobre lo que supone perderse y tener reconstruirse desde cero». Por comparar, la novela ganadora del premio Planeta en 2021 —La bestia de Carmen Mola— es la seguna más vendida en ficción y está en 235.000.

Por cómo evoluciona, y según las fuentes consultadas, el libro de Bego, La Ordenatriz va camino de las 50.000 copias vendidas. Cuesta 16 euros, de modo que la autora ingresa 1,6 euros por ejemplar (el 10% del precio, el estándar del mercado). Con estos datos, Pérez habría ingresado 24.000 euros en menos de dos meses. El libro incluye un descriptivo listado de productos de limpieza —desde la mezcla de vinagre y bicarbonato hasta la laca, que funciona como desincrustante—, un diccionario de manchas (barro, sangre, cera, cercos de sudor, grasa, etc.) y un apartado sobre cómo limpiar cada estancia de la casa.

Hace dos años, cuando aún no era tan conocida, Pérez fue entrevistada en el blog de la Asociación de Antiguas Alumnas del Colegio Montealto, el centro educativo privado y ligado al Opus Dei del adinerado barrio madrileño de Mirasierra en el que estudió. En dicha entrevista, contó que alguna gente le había sugerido escribir un libro pero que le parecían «palabras mayores». Hoy, en conversación telefónica con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, explica que nunca se hubiera atrevido a ir sola a una editorial, pero que la contactaron de varias y que decidió lanzarse cuando, en septiembre del año pasado, le llegó una propuesta de Planeta.

«Soy un culo inquieto y veía que no iba a poder hacerlo. Además, me parecía innecesario porque todo el material está en Instagram. Cuando me llamó Planeta pensé: igual saben un poquito de libros. Y así fue», confiesa. Tras las buenas cifras de ventas, continúa, está «alucinada». «No me lo esperaba para nada. Pero sobre todo por el cariño de la gente y el agradecimiento. Esto es muy importante, porque cuando uno es agradecido no da nada por hecho y vive más el presente«.

De ordenar casas a quitar manchas

Pérez nació en Madrid hace 48 años. Su familia tenía un concesionario en Ciudad Real en el que ella fue consejera y actualmente, según datos del Registro Mercantil revisados por este diario, posee una pequeña empresa de gestión del patrimonio inmobiliario. Estudió Publicidad y Relaciones Públicas y, hasta que se hizo famosa, trabajaba en un estudio de arquitectura e interiorismo que tiene con su marido. Se define como «organizadora profesional» y «madre de siete». Su hijo más pequeño tiene ocho años; el mayor, veintitrés. Fue al morir su padre cuando empezó a interesarse por la organización, según relata en el único fragmento con tintes de autoayuda del libro. «Se me cayó la casa encima. Es un proceso lento del que me di cuenta un año y pico después. Tenía la casa desorganizada porque tenía la mente desorganizada. Toqué fondo y dije: hasta aquí», dice. «Quise ayudarme a mí misma y cayó en mis manos el libro de Marie Kondo. Vi que esto se podía aprender y, después, enseñar a los demás».

Tras descubrir a Marie Kondo, Bego empezó a seguir a Vanesa Travieso, alias Pon Orden, otra influencer del orden y conferenciante motivacional gallega que da talleres de «organización profesional». «Ella es discípula de Marie Kondo. Hizo su curso de organizadora profesional en el extranjero. A mí no me era posible irme, pero vi sus cursos y dije: esta es la mía. Ahí se dan conocimientos sobre cómo ordenar, sobre el proceso de cada cliente… Todo esto suena novedoso en España, pero en Estados Unidos llevan cuarenta años con ello«.

Como Marie Kondo, o como las estadounidenses que protagonizan la serie The Home Edit en Netflix, Pérez se dedicó durante un tiempo a organizar casas. «Sobre todo, casas de gente conocida, que no significa amiga. La gente necesita cierta confianza porque van a meter a una persona a tocar sus cosas, así que el boca a boca en este tipo de profesiones va fenomenal», continúa. «Puede parecer un trabajo innecesario, pero hay gente a la que se le hace bola y no sabe por dónde empezar«.

La organización de casas, explica la autora, está mucho mejor pagada que su limpieza. Mientras el salario mínimo de las empleadas del hogar está fijado en 7,82 euros por hora y desde sus colectivos han denunciado todo tipo de tropelías laborales —trabajo en negro, sueldos por debajo del mínimo legal y empleadores que les descuentan el coste de la Seguridad Social— las «organizadoras profesionales» se mueven entre los 40 y 50 euros por hora. «Se cobra hasta cuatro y cinco veces más por hora que en la limpieza. La gente se queda un poquito escandalizada. Es complicado. El precio por hora lo pone cada uno, pero hay que tener en cuenta que somos autónomos. Tienes que calcular cuántas horas debes trabajar para pagar la cuota, la gasolina… También depende de la fama. Yo antes cobraba 40, pero ahora, con la subida de precios, está en 50″, añade Bego.

La Ordenatriz abrió su cuenta de Instagram en 2019, mientras trabajaba como organizadora, pero no fue hasta el confinamiento de 2020 cuando la aceleró. «Yo tenía mil seguidores. Nos encerraron y dije: me voy a poner a contar trucos», continúa. Bego empezó con algunas publicaciones sobre organización de espacios. En noviembre de ese mismo año le dieron un espacio semanal en la Cadena Cope titulado Del caos al orden. Y tres meses después, en enero de 2021, dedicó esta intervención radiofónica a hablar sobre manchas, el contenido que la catapultó a la fama.

«Todo mi éxito, por llamarlo así, viene por las manchas. La gente no sabe cómo quitar una mancha y dicen: esta me lo soluciona. Son trucos que he probado. Cuando no son míos, lo pongo. Y cuando me plantean hacer el libro, me plantean hacerlo sobre manchas«, cuenta. «Luego me pidieron que añadiera un poco de orden para que la gente se supiera organizar». Convertirse en influencer de las manchas, explica, «ha sido mitad suerte y mitad sabiduría que no sabía que tenía. Yo pensaba que lo del bicarbonato y el vinagre era mentira, pero en la pandemia, con tiempo y paciencia, vi que funcionaba y me puse a explicarlo. Creo que con la pandemia nos hemos venido arriba».

El contenido sobre limpieza triunfa

Begoña Pérez no es la primera persona que crea contenido sobre limpieza y manchas en España. Muchos medios de comunicación llevan tiempo explotando este nicho, que, como las recetas de cocina, funciona especialmente bien en buscadores y redes sociales. «Y hay muchas cuentas de TikTok e Instagram que comparten trucos. La mayoría son limpiadoras, mujeres normalmente latinas que limpian como auténticas máquinas. El llamado CleanTok [contenido de limpieza en TikTok] no solo se ha movido en Estados Unidos, también en España», explica Galicia Méndez, una joven murciana que tiene su propio consultorio sobre limpieza. Otras cuentas populares son las de Vanesa Amaro, limpiadora profesional en Texas que crea contenido en español, o la de Carmina Vidal, limpiadora profesional española que se hizo viral explicando cómo limpia su casa.

Méndez —a quien una gran editorial contactó para escribir un libro sobre limpieza que aún no sabe si hará— trabajó durante seis años como limpiadora en una casa. «Supongo que la diferencia es que a mí los trucos me los han dado mi madre y mi abuela, que se han dedicado toda la vida a limpiar casas, y a ella la muchacha que limpiaba en su casa y los artículos de limpieza de OkDiario«, dice. «La limpieza se está profesionalizando pero con otro perfil. Para mí, es como cuando los hombres entraron en la programación o en la cocina, que le dieron el tinte serio y se empezó a cobrar decentemente. Es una especie de gentrificación».

Aunque en casa de La Ordenatriz es ella quien actualmente se encarga de organizar todas las tareas —lo que le supone, reconoce, cierta carga mental—, en épocas anteriores ha contado con «ayuda». «En la organización del hogar», dice, «hay que pensar si la ayuda de una persona va a dar paz. Y si podemos permitírnosla, pues bienvenida sea«. La autora considera que «como no se paga, el trabajo del hogar no se valora» y que «hasta ahora no se le ha dado importancia». Preguntada por si las trabajadoras de la limpieza deberían cobrar más, como ya hacen las organizadoras, responde que «es un tema profesional. Muchas veces la gente cree que no es algo profesional y no se le da importancia. Hay que profesionalizarlo, pero todo tiene que ir acorde: los sueldos, la formación y las horas de trabajo. Yo creo que no es lo mismo un sueldo como limpiadora que ser autónomo, que tengo que pagar [la Seguridad Social] yo».

Méndez, por su parte, explica que el sector de la limpieza es «tan atomizado y disperso que es muy difícil pasar conocimiento de unas personas a otras. Hay que tener en cuenta que cuando alguien de clase baja no sabe qué hacer y no tiene salida, cuenta con dos opciones: la prostitución o la limpieza. Mucha gente se mete a la limpieza sin saber lo que está haciendo y va aprendiendo de su madre y de la experiencia. Cuando alguien absorbe ese conocimiento, lo esquematiza y lo pone de forma clara, pues mola«, concluye. «Pero a lo mejor es una persona que ha limpiado el baño una vez en su vida«.

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