Por Rodrigo Campos

NUEVA YORK, 25 ene (Reuters) – El Salvador efectuó esta
semana el pago de un bono por poco más de 600 millones de
dólares, pero las persistentes preocupaciones sobre sus fuentes
de financiamiento y la política fiscal estarán en el centro de
atención mientras el país se prepara para una visita anual de un
equipo del Fondo Monetario Internacional.

Los inversionistas tienen la mirada puesta en cualquier
señal de acercamiento entre el presidente Nayib Bukele y el
prestamista internacional durante su visita a San Salvador a
partir del 30 de enero.

La visita, denominada «Artículo IV», evaluará la evolución y
las políticas económicas y financieras del país, y ha sido muy
crítica en el pasado. La decisión de El Salvador de convertir el
bitcóin en moneda de curso legal en septiembre de 2021 cerró de
hecho las puertas a la financiación del Fondo Monetario
Internacional (FMI).

La disputa con el Fondo fue parte de la razón por la que los
precios de los bonos de la nación centroamericana cayeron en ese
entonces y estuvieron deprimidos hasta hace poco, hasta el punto
de que el pago de esta semana se puso en duda.

La oficina de prensa de la Presidencia dijo a Reuters a
última hora del lunes que el pago ascendía a más de 625 millones
de dólares, incluidos los intereses.

Dos rondas de recompras de bonos centradas en el vencimiento
de esta semana y un bono con vencimiento en 2025
habían dejado poco más de 600 millones de dólares
pendientes en el bono de 2023 y menos de 350 millones de dólares
en la emisión de 2025.

La deuda salvadoreña ha sido una de las más rentables de los
mercados emergentes en los últimos meses, en parte debido al
repunte del precio de estos dos bonos. El de 2023 cotizó por
última vez a menos de un céntimo por debajo de la par, desde un
mínimo del 2022 de 64 céntimos en julio. Los diferenciales de la
deuda pública bajaron a 1,454 puntos básicos el
martes desde cerca de 3,500 en julio.

Tras el pago, la atención de los inversores se centra en una
disciplina fiscal más estricta, ya que el gobierno de Bukele
entra en una campaña de reelección de cara a las elecciones de
febrero de 2024, así como en otras fuentes de financiación a
corto plazo.

«El anuncio del FMI de una visita del Artículo IV a El
Salvador es positivo en el sentido de que muestra que ambas
partes siguen comprometidas», dijo Todd Martínez, responsable de
análisis y calificaciones de créditos soberanos en América
Latina para Fitch.

«Pero es muy difícil decir si señala algún progreso con
respecto a los puntos de fricción clave para un programa
potencial: bitcóin, cuestiones de gobernabilidad y ajuste
fiscal», añadió.

Fitch recortó en septiembre su calificación a largo plazo de
la nación latinoamericana a «CC», lo que significa que un impago
de algún tipo «parece probable».

El Salvador ha estado en el foco de los inversores desde
2021, cuando el Gobierno y su mayoría en el Congreso despidieron
a los magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte
Suprema, así como al entonces fiscal general, una medida
criticada por Washington.

Los bonos del país con vencimiento entre 2029 y 2052 bajaron
de precio el martes y cotizaron entre 47.5 y 54 centavos de
dólar. A los precios actuales del mercado, los bonos
salvadoreños rinden entre el 17% y el 23%, lo que deja a la
nación centroamericana fuera de los mercados de deuda.

«La posición financiera de El Salvador sigue siendo frágil,
como lo demuestra nuestra estimación de que las necesidades y
fuentes de financiamiento para el año implican una brecha de
alrededor de 600 millones de dólares», dijo Steven Palacio,
economista de JPMorgan en una nota a clientes.

Palacio afirmó, sin embargo, que sus suposiciones son «modestas, en términos de financiamiento multilateral», y que
podría fluir más efectivo de los prestamistas regionales como el
Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), que
comprometió 350 millones de dólares para El Salvador
recientemente.

Para algunos inversores, los rendimientos de dos dígitos son
difíciles de ignorar.

«Seguimos creyendo que los fundamentos de El Salvador son
mucho mejores de lo que reflejan los precios actuales de los
bonos», apunta Aaron Stern, socio gerente y director de
inversiones de Converium Capital en Montreal.

«El país tiene un déficit pequeño y manejable con un buen
historial de controles fiscales, la economía está creciendo a un
ritmo saludable, tiene acceso a financiación de (entes)
multilaterales regionales y no tiene vencimientos de bonos
externos hasta enero de 2025», añadió, subrayando que los
rendimientos actuales «deberían atraer una atención
considerable».
(Reporte de Rodrigo Campos; Editado por Lisa Shumaker;
Traducido por Raúl Cortés Fernández y Noé Torres)

Reuters

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